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El economista Roberto Cachanosky (foto inferior) cuestionó las afirmaciones del Gobierno nacional sobre un presunto nivel máximo en el consumo de los hogares, al advertir que los datos oficiales omiten distorsiones metodológicas, el rezago de las estadísticas y un proceso de desinversión que impide sostener de forma genuina la demanda agregada. Según su análisis, el concepto de expansión económica choca contra la caída en el consumo por habitante, el deterioro de la capacidad de compra del sector privado y un endeudamiento familiar reflejado en el aumento de la morosidad bancaria.
Frente a las posturas del Ejecutivo que atribuyen el fenómeno a ventas por internet no registradas o a una supuesta reactivación en los ingresos no declarados, Cachanosky contrapuso las mediciones oficiales elaboradas por el INDEC. Sobre el comercio electrónico en las cadenas de consumo masivo y la calidad de los datos, el economista remarcó: "En el caso de los supermercados, el propio organismo oficial de estadística menciona que las ventas online representan el 3,4%, mientras que las en salón explican el 96,6% del total, según su último informe sobre supermercados. Además, las estimaciones de consumo privado que sí incorporan las ventas online también muestran una caída del consumo. Es verdad que las ventas online vienen creciendo, pero todavía no existen datos oficiales lo bastante sólidos como para afirmar que, por esa vía, el consumo está en niveles récord", sostuvo en un artículo publicado por el portal Infobae.
En paralelo, rechazó la lectura oficial acerca de la evolución salarial de los trabajadores no registrados, alertando sobre el desfasaje temporal de las métricas utilizadas: "Más allá de que la forma de calcular la evolución del salario informal es distinta de la del salario formal, hay un dato central: el índice de salarios informales tiene un rezago de cinco meses, como especifica el propio INDEC. Es decir, el último dato publicado en mayo corresponde a los salarios de diciembre de 2025. En la Argentina, eso ya es prehistoria. Comparar ese salario con la inflación actual para concluir que los ingresos están subiendo es, lisa y llanamente, un error".

Inversión insuficiente y consumo de capital
Desde la perspectiva conceptual, la nota subraya que una expansión sostenida del consumo requiere un incremento de la Inversión Bruta Interna que eleve la productividad y la generación de empleo, panorama alejado de la coyuntura actual de la Argentina. Respecto de los indicadores de capital y la evolución del PBI, Cachanosky detalló: "La realidad es que la inversión sobre PBI se ubicó en 16,6% en 2025, uno de los niveles más bajos de la serie histórica. Por ejemplo, durante la gestión de Juntos por el Cambio se ubicó en 22%. A eso se suma que, en el primer trimestre de 2026, la inversión cayó 11,6% respecto del mismo trimestre de 2025. Por lo tanto, estamos muy lejos de poder afirmar que existe una fuerte corriente inversora capaz de elevar la demanda de trabajo y los salarios reales. Más bien, estamos ante un proceso cercano a la desinversión, como se observa, por ejemplo, en el caso de las rutas nacionales".
"Los mismos datos del INDEC muestran que, más que aumentar el stock de capital, lo estamos consumiendo. Por lo tanto, cuesta entender cómo podríamos estar ante un consumo récord si, al mismo tiempo, nos estamos comiendo el capital".
Para explicar de qué manera se sostiene estadísticamente el consumo general en un contexto recesivo, el especialista expuso dos variables alternativas: la utilización de ahorros previa para turismo en el exterior fruto de un tipo de cambio retrasado y la apalancamiento financiero de los hogares.
"Una explicación posible es que la gente esté usando sus ahorros para viajar, dado el dólar artificialmente barato, y que eso se compute como mayor consumo. También puede ocurrir que la gente se endeude para consumir. Si eso fue lo que pasó, el resultado ya se está viendo en el fuerte aumento de la mora crediticia de los hogares. Si uno observa la evolución de la mora de los hogares, del salario real del sector formal y de las tasas de interés, aparece una coincidencia notable entre las tres variables. La mora se dispara al mismo tiempo que cae el ingreso real y suben las tasas de interés".

Finalmente, Cachanosky puntualizó que los agregados económicos sobre estimaciones globales pueden enmascarar un sesgo en la distribución de las compras, donde el volumen general sube por bienes importados o servicios específicos sin que eso implique un bienestar en los consumos de primera necesidad.
"Mi punto central es que no existe una explicación, desde la teoría económica, que permita sostener que estamos ante un consumo récord, sobre todo si se considera la baja tasa de inversión actual y la que la Argentina arrastra desde hace décadas".
"Volviendo a las cuentas nacionales, el PBI y el consumo agregado pueden ofrecer una imagen demasiado optimista de la situación de los hogares. El récord desaparece al medirlo por habitante, y parte de la recuperación está asociada a bienes importados y a sectores que no reflejan necesariamente la situación del empleo ni del consumo masivo".
"En síntesis, hablar de consumo récord no coincide con los datos del INDEC cuando se analiza el consumo per cápita. Pero, más importante todavía, no hay un análisis conceptual que permita sostener semejante afirmación de acuerdo con la tasa de inversión que tiene la economía argentina".